
El tema de la ciudad ha entrado a jugar un papel importante en el actual debate cultural, pues es precisamente en ella donde surgen nuestros temores pero también las esperanzas que nos permiten vivir y de otra parte porque posibilita o nos acerca a comprender las transformaciones que atraviesan la sociedad y el hombre.
No se puede por tanto, seguir añorando aquella ciudad impecable, pues los desafíos de la historia nos invitan a asumirla de manera más activa y sentir su composición, sus territorialidades y su destorritorialización, sus miedos y sus narrativas, sus juegos y su caos, sus recorridos a pie y en bus, sus centros y sus marginalidades, sus tiempos y sus calendarios, porque es fácil observar en las ciudades latinomamericanas que el hambre y el analfabetismo se cruzan con los grandes supermercados y las pantallas electrónicas.